Hace varias semanas (exactamente el 7 de noviembre) fui a clase desde casa de Mauricio. Mientras iba por la calle camino del Metro, entre el lío del móvil, los cascos y el abono transportes, este último se me cayó al suelo. Una mujer que pasaba por mi lado me dijo amablemente: "Señora, se le ha caído..." Me llamó "señora". A mí, que vestía mis pantalones negros atados a la rodilla, un palestino morado y calentadores; todo lo suficientemente fuera de moda como para no parecer una "señora" D: Me llamo "señora", a mí, que soy tan tremendamente mona (hohoho).
Este martes fui al médico para que solucionara mi problema en el oído (creo que durante la party de Santander me entró agua con tanto jacuzzi y cama de burbujas), y la doctora se refirió a mí durante toda la visita como "usted". Cada vez que la oía decir "le" en vez de "te" mi sonrisa invertida se acentuaba un poco más :(
Ayer fui a la biblioteca de Pacífico a sacar un libro para Berobero. Al sacarme el carné para poder llevarme libros prestados, el señor que me atendía me preguntó cuántos años tengo y me salió, inconscientemente, "veintiún...". Lo corregí a tiempo, claro, porque aún me quedan dos meses para disfrutar de mis cuasijóvenes veinte años, pero sé que lo que me pasó significa que la gente está consiguiendo que me sienta mayor con sus formalidades odiosas.
¿Tanta cara de vieja tengo? D:
1 trozo(s) de papel roto:
¡Qué va!
A-casualidades de la vida. Te acompañaré en el sentimiento y en el hecho: la semana pasada pregunté en la calle la dirección a una mujer de unos 60 años y me respondió hablándome de usted. Mother of the lamb!
Tómalo como simple muestra de amabilidad y educación y en tu mente lo cambias por un "¡eh, tú!" :D
Sigo queriendo verte enfundada en tu traje de Doduo *____*
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