Another prick in the ball
Mi vida me aburre y la de los demás me espanta u_u
El tablón de anuncios de la fortaleza echa de menos pintadas graffiteras.
Primera entrada a partir de la octingentésima.
Mi vida me aburre y la de los demás me espanta u_u
El tablón de anuncios de la fortaleza echa de menos pintadas graffiteras.
Primera entrada a partir de la octingentésima.
Tiempo:
0:01
3
trozo(s) de papel roto
Espacio: crónicas antisociales, goticadas, pecado: soberbia
De una forma mucho más rápida que La historia interminable, e infinitamente más amena que Repensar la historia, me he leído 1984 de George Orwell (que en realidad se llamaba Eric Arthur Blair, ¡vivan los seudónimos!).
Después de que hayan pasado varios días desde que lo hice la cantidad de ideas que escribir disminuye, pero espero comentar todos los aspectos que se me iban ocurriendo.
En primer lugar, el estilo. El libro está escrito de una forma agobiante sin apenas párrafos, y con casi la única excepción de transcripciones de los lemas, cosas escritas en libros, etc. dentro de la propia historia. (Además, leerlo de un libro de bolsillo en lugares poco espaciosos como el tren o el autobús... es algo claustrofóbico.) No obstante, y aunque no es de decir "oh, Dios, necesito más, ¡más!" hasta casi llegar al final, sí deja esa sensación de "pues voy a leer un poco más, que no me cuesta nada". Conclusión: es ameno. Es fácil. Es entretenido.
En segundo lugar, el argumento. Atendiendo a lo que dice Biquipedia -pronunciación real de mi profe de Religión ♥- sobre "distopía" y disculpando que no haya leído más que 1984, creo que este libro es de las más feroces de todas, y por eso gana tantos puntos. La sociedad descrita es realmente espeluznante -¡sobre todo lo de que a los niños se les aliente a denunciar a sus propios padres!-. La relación amorosa no es muy creíble, no es muy apasionada, y eso impide que llegue tanto, pero aún así me gusta la visión que tiene Winston sobre la "golfería" de Julia -;D-, y la importancia que se le da al sexo al considerarlo como una vía de escape y potenciador de la felicidad :) Desgraciadamente la sinopsis de detrás del libro spoilea un poco el meollo de la Hermandad, pero incluso así la tensión y la intriga están servidas durante bastante tiempo.
Finalmente, el sentimiento. ¡Lo que pude emocionarme en el final! Toda la parte del Ministerio del Amor es terriblemente adictiva, no sé si será por el morbo de saber qué hacen allí, la Habitación 101 -me decepcionó un poco, pero la amiga Biquipedia, una vez más, me ha ayudado haciendo que le tenga algo más de respeto-, o de saber a qué más personajes llevarían allí. Las escenas en ese refugio interior de Winston y Julia me son tan nostálgicas y románticas que incluso sentía "maripositas en la tripa" cual lectora aborregada de Crepúsculo y derivados. Y miedo. Juro que sentí un escalofrío helado de miedo al leer "Vosotros sois los muertos."
"Vosotros sois los muertos." Tendré pesadillas con esa escena.
Y el final... ¡El final glorioso -que aún quiero comentar con alguien- en el que pasa lo que todos esperamos, lo que todos tememos y lo que a mí me deja con cara a cuadros! Winston... Ah, me gusta el personaje.
Cómo no, hay numerosas frases de la calidad de perlas literarias de las cuales voy a cerrar con una -un parrafillo- (al haber usado otra como título de la entrada) que es de las más bonitas :)
Pero si la finalidad que uno se proponía no era salvar la vida sino haber sido humanos hasta el final, ¿qué importaba todo aquello? Los sentimientos no podían cambiarlos; es más, ni uno mismo podría suprimirlos. Sin duda, podrían saber hasta el más pequeño detalle de todo lo que uno hubiera hecho, dicho o pensado; pero el fondo del corazón, cuyo contenido era un misterio incluso para su dueño, se mantendría siempre inexpugnable.
Tiempo:
0:09
4
trozo(s) de papel roto
Espacio: frikadas
Una de las muchas canciones que me llaman la atención de Mamá Ladilla es En el vergel del Edén, por la perspicacia de ésta y su originalidad. Además, me parece una siniestra crítica -si escuchamos el final...- al acoso sexual :)
En el vergel del Edén, embébese Esther del leve mecer del relente:
- Excelente, vegeté tres meses en el éter... ¡fetén!
De repente, Pepe, ese mequetrefe que es el gerente de Mercedes Benz, se yergue de entre el verde césped, emergente el repelente pene.
Esther se estremece:
- ¡Behj, qué peste! ¿Qué pesebre es éste? ¿Es que repeles el gel? ¿Crees que este pene es decente?
Enternécese Pepe:
- Es que dejé que el semen que eyecté se reseque. Pensé: "Que estrene Esther este presente". Te reservé merengue de trece meses. ¡Bebe, bebe!
- ¿Beber? ¿Beber de ese enclenque esqueje? ¿Crees que me embelesé? ¡Que te den! ¡Qué cerdete eres! Que te enteres: mereces fenecer en el retrete, entre heces que defeque Peret. Enfermé de verte, ¡vete, vete! ¡Métete el pene en el bebes! ¡Entreténte este semestre en extender ese repelente semen en el eje del Mercedes Benz!
- Esther...
- ¡Que me dejes! Beberé té en el tenderete. Que te bese el membrete el bedel.
- Es que, Esther... Pepe es el jefe. Pepe es el que te debe extender el cheque de este mes. Bebe, Esther.
Conclusión: es menester que Esther cercene el pene de Pepe, ese pelele de jefe que cree que merece peerse en el vergel del Edén.
Tiempo:
22:24
2
trozo(s) de papel roto
Espacio: multimedia, música, pecado: ira, pecado: lujuria
If you don't see, I'll remain unseen until there's time to be remembered.
Tiempo:
17:13
0
trozo(s) de papel roto